España copreside el Grupo Consultivo de Donantes de la mayor red humanitaria del mundo
España copreside el Grupo Consultivo de Donantes de la mayor red humanitaria del mundo
La primera prioridad será impulsar la renovación de la FICR y reforzar su papel en un sistema humanitario en plena transformación

Por Lucía Prieto
A lo largo del año 2026 España ejerce, por primera vez, la copresidencia del Grupo Consultivo de Donantes (DAG, por sus siglas en inglés) de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).
La copresidencia del DAG en un escenario humanitario cada vez más exigente
España, que comparte este liderazgo con la Secretaría de la FICR, asume esta responsabilidad a través de la AECID y de la Cruz Roja Española, que ejercen la copresidencia del DAG, grupo que representa a sus principales donantes y en el que participan tanto Estados como Sociedades Nacionales de la Cruz y la Media Luna Roja. En total, el DAG está compuesto actualmente por 15 miembros plenos, incluyendo la Unión Europea, y un miembro observador.
Ante la proliferación de crisis humanitarias, la reducción de los recursos destinados a cooperación y el aumento de violaciones del Derecho Internacional y de los principios humanitarios, España quiere reafirmar con esta copresidencia su compromiso con una acción humanitaria sólida y eficaz, capaz de responder a un escenario internacional cada vez más exigente, sin renunciar a los principios que la inspiran.
Prioridades estratégicas para reforzar la respuesta humanitaria
La FICR está reconocida como la mayor red humanitaria del mundo. Actualmente atraviesa un periodo de renovación en un ecosistema humanitario que evoluciona con rapidez y que requiere liderazgos firmes, coherentes y sostenidos. Para ello, España ha acordado con la FICR centrar su trabajo en tres prioridades a lo largo de su copresidencia.
La primera prioridad será impulsar la renovación de la FICR y reforzar su papel en un sistema humanitario en plena transformación, potenciando su capacidad única para apoyar una acción local, eficaz y guiada por principios, a través de trabajo con las Sociedades Nacionales de la Cruz y la Media Luna Roja. En segundo lugar, España promoverá una financiación más sostenible, innovadora y diversificada. Por último y como tercera prioridad, España propondrá abordar la migración y el desplazamiento desde una perspectiva integral que reconozca tanto sus desafíos como sus oportunidades, garantizando una respuesta coherente en todas las fases del proceso migratorio, es decir, en origen, tránsito y destino.
La renovación de la FICR parte de una convicción ampliamente compartida: el futuro de la acción humanitaria depende en gran medida del liderazgo local. Las crisis humanitarias han dejado de ser emergencias aisladas para convertirse en fenómenos cada vez más prolongados, estrechamente vinculados al cambio climático, la inseguridad alimentaria y los conflictos armados. En este contexto, la FICR ejerce un papel esencial gracias a la legitimidad y profesionalidad de su red de Sociedades Nacionales, que actúan directamente en las comunidades afectadas y en muchos casos forman parte de estas, manteniendo una presencia sostenida en los territorios afectados por las crisis.
Fortalecer las capacidades de las Sociedades Nacionales e invertir en preparación ante desastres no solo aumenta la eficacia de la respuesta, sino que devuelve a las comunidades el protagonismo que merecen y refuerza su resiliencia frente a crisis futuras. En esta línea, España trabaja activamente para que el liderazgo local sea un pilar tangible de la acción humanitaria del futuro.
La segunda prioridad se centra en reforzar los modelos de financiación en un momento en el que, según cifras de 2025, la brecha de financiación humanitaria roza los 30.000 millones de dólares estadounidenses. Esta no es una preocupación nueva. Se trata de una línea de trabajo ya impulsada por copresidencias anteriores del DAG, incluyendo Suecia en 2025, lo que pretende ser una muestra de coherencia y de continuidad con el fortalecimiento institucional de la FICR. Para nuestro país, garantizar la estabilidad y la previsibilidad financiera de la Federación es un elemento esencial para asegurar su capacidad de respuesta en el medio y largo plazo. España seguirá trabajando estrechamente con otros socios para avanzar en esta dirección.
Con este objetivo, estamos impulsando mecanismos de financiación innovadora que permitan anticiparse a las crisis y reforzar la resiliencia de las comunidades más expuestas, especialmente en materia de desplazamiento y migración. Estas iniciativas apuntan hacia un modelo de financiación más sostenible, predecible y adaptado a la realidad del siglo XXI, manteniendo siempre en el centro a las personas que más apoyo necesitan.
La tercera prioridad aborda la migración y el desplazamiento, fenómenos que alcanzan dimensiones sin precedentes. Más de 123 millones de personas se encuentran desplazadas por la fuerza y el número de migrantes internacionales continúa aumentando, habiendo superado ya los 300 millones. Detrás de estas cifras hay historias de personas que han perdido su hogar, su seguridad y, a menudo, sus redes de apoyo. En este escenario, la FICR y su red de Sociedades Nacionales desempeñan un papel indispensable en todas las etapas del ciclo migratorio (origen, tránsito y destino), proporcionando asistencia vital, protección y acompañamiento a quienes se desplazan en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Durante el tránsito, la FICR actúa a través de los más de 600 Puntos de Servicio Humanitario donde se facilita atención sanitaria, protección, información y apoyo psicosocial. En los países de destino, las Sociedades Nacionales contribuyen a la integración, la cohesión social y el acceso a medios de vida, beneficiando a las comunidades migrantes y a las de acogida. España actúa para impulsar estos esfuerzos y apoyar respuestas más sostenidas, dignas y adaptadas a las necesidades reales de quienes migran.
Una oportunidad para reforzar el multilateralismo y los principios humanitarios
En suma, asumir esta copresidencia es una oportunidad para orientar debates, construir consensos y marcar prioridades en un escenario internacional caracterizado por una creciente fragmentación y por la progresiva erosión del multilateralismo. El contexto actual exige visión estratégica, capacidad de innovación y firmeza en la defensa de los principios humanitarios. Para España, esta copresidencia llega en el momento adecuado para reivindicar el diálogo, el compromiso y la solidaridad, algo que intentaremos hacer a lo largo de nuestra copresidencia del DAG junto con Cruz Roja Española.
Lucía Prieto es directora de Acción Humanitaria de la AECID


